Vivir en Vano
Por Andrés Matos Sena
Académico y Abogado

 
 
 
 
 
 
 
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  Vivir en Vano
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La esencia de vivir está determinada por el bagaje de propósito que le asignamos a nuestra existencia. No se viene al mundo a un paseo sin sentido ni fin. Se viene al mundo con un equipaje de cuerpo y alma listo para emprender acciones que promuevan el demiurgo que nos ha sido dado con tanta benevolencia.

Todos estamos provistos de esa fuerza interna sustancial que nos sirve de impulso necesario para mantener la existencia. Nadie puede alegar que no está diseñado para emprender cosas hermosas y trascendentes. Unos venimos para desarrollar el pensamiento alto, otros para el altruismo, otros para la ejecución de proyectos, y así sucesivamente. Lo único que impide todo esto es cuando carecemos de ideas, producto que no siempre aparece generosamente.

Hay personas que se hacen memorables por su fina estampa y virtuosidad. Sólo con regalar una flor de su jardín en cada mañana a los vecinos, puede convertir a la más humilde mujer en un ser especial. El vendutero, ese que pregona las cosas, es una persona que cumple una misión importante que nos hace esperar por él todos los días con cierta esperanza .Por el contrario, el que va día por día empedernidamente borracho por las calles se convierte en una persona que desdice , lamentablemente, del propósito original de su creación.

Si con una acción de empatía consigo evitar que el corazón de un amigo se desplome, con eso tengo asegurada suficiente razón para vivir. Si alcanzo regalar una sonrisa a quien espera, talvez, una dureza, ese regalo sirve de aliento para regar bendiciones y confirmar que cosas que parecen insignificantes son esenciales para el crecimiento y la motivación humanas.

Quien vive sin amor hacia el prójimo vive en vano. Entonces tendríamos que decir con cierto dejo de tristeza,” en vano ha sido vivir en vano”.

Si sin esperarlo llegas a alguien que busca ansiosamente una grata compañía y le regalas tu solidaria comprensión, ya has conquistado un pedestal en tu razón de vivir.

El tiempo que permanezco trabajando para crear oportunidades que aligeren el duro peso de la existencia a los más menesterosos, me da razón de vivir y me revivo en mi mismo como el cactus que se alimenta de su propia vida. Cada acción de solidaridad que practico me hace retroceder del camino equivocado.

No vivo en vano cuando apalanco con acciones bondadosas el sufrimiento y la angustia que padecen los seres que luchan con fe en el porvenir. Es menester descubrir el élan vital planteado por Henri Bergson, de tal modo que cada quien impulse sus acciones contando con su propia condición original.

Se tiene buena razón para vivir cuando nos liberamos de los dilemas de la vida. El dilema está constituido por dos disyuntivas que conducen siempre a lo mismo porque carece de proposición, por ejemplo, Fray Luís de Granada decía: “ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio, contigo por que me matas y, sin ti porque me muero”. Un día le preguntaron a Sócrates ¿Qué es mejor, casarse o no casarse?. El contestó:”cualquier cosa que decidas, terminarás arrepentido”. El dilema es un camino que no conduce a ningún destino felíz porque invita a la persona a practicar la famosa filosofía “del dejar hacer, dejar pasar”. Es como la filosofía estoica que decía:”si tu sabes que tu mal no tiene cura, porqué te apuras, y si tiene cura porqué te apuras”.

Vivir en vano es pues, vivir sin darle sentido a nuestra vida .Debemos poder decir:” esa es mi razón de vivir”.

 
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