Dr. Andrés Fulcar B.
Rector
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Este acto de graduación reviste una especial trascendencia: la Universidad Experimental Félix Adam acaba de cumplir diez años de fundada y hace entrega de su sexta promoción de profesionales a la sociedad y a la Patria. Esta institución de altos estudios se creó con carácter experimental, como su nombre lo indica, para aplicar el innovador sistema basado en los principios filosóficos y las estrategias metodológicas de la Andragogía o ciencia de educación de personas adultas; pero a 10 años de exitosa gestión y con seis generaciones de profesionales egresados de su accionar, todos exitosos, la UNEFA es ya una universidad consolidada que cuenta, además, con un activo de más de 200 ejemplares de material educativo impreso; una finca experimental de 500 tareas, una casa donde funcionan los laboratorios junto a los terrenos donde a principios del 2007 ya a la vista, iniciaremos la construcción del campus universitario de UNEFA. En otro orden, la República Dominicana y sus nacionales están inmersos en una multiplicidad de carencias y situaciones adversas que atentan poderosamente contra el proceso de desarrollo de la nación, estancándolo, así como también contra la calidad de vida con equidad de los dominicanos, retrasándola. Esas carencias y situaciones incluyen, sin que sean limitantes, educación, salud, energía eléctrica, vivienda, seguridad, corrupción, deuda pública externa e interna, lenidad judicial, los subsidio. Ningún país puede desarrollarse con un índice educativo tanto cuantitativa como cualitativamente inferior a cinco años de estudio en educación básica como promedio; con una educación media o secundaria de la cual solo participa el 8% de los dominicanos aptos para recibir este nivel educativo y, de los que se reciben de bachilleres, el 94% tiene formación académica propedéutica, únicamente útil para ingresar a los estudios superiores, sin capacidad para realizar un trabajo socialmente útil. Solamente el 6% restante tiene formación técnica, que los capacita para incorporarse al trabajo productivo, a la educación superior o universitaria sólo concurre el 2% de la población y son muy pocos los que cursan áreas de carácter tecnológico, fundamentales para el progreso económico del país. Continuando con la problemática educativa dominicana, es oportuno citar conceptos de expertos internacionales, recogidos por la prensa nacional, los cuales compartimos: Manuel Castells, sociólogo de fama internacional, expresó: “uno de los obstáculos que impiden que América Latina dé el gran salto hacia el desarrollo es su deficiente sistema educativo que se traduce en la mala calidad de los maestros y en las pésimas condiciones de vida de los mismos… No son las computadoras las que hacen la educación – continúa el renombrado sociólogo – son los maestros… porque sin ellos los niños tendrán una formación sesgada. Esas debilidades educativas se convierten, en la práctica, en una fuerza de trabajo poco productiva y con poca posibilidad de adherirse a una economía dinámica del conocimiento”. Por su parte, Felipe Martínez del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación en México, dice que: “Ni las reformas curriculares, ni el aumento salarial de los maestros, serán una panacea para resolver los problemas de la calidad del sistema educativo, ninguna medida simplista, por sí sola, bastará para elevar la educación… todas las medidas deben combinarse para desarrollar una verdadera y compleja estrategia que impacte en el salón de clases”. A su vez Jeróme Bindé, experto de la UNESCO nos dice “que la mayoría de los países están confrontando el desafío de formar sociedades del conocimiento para vencer la pobreza … y que es impostergable la inversión en educación y en la investigación… y que las sociedades que se mantengan al margen de las nuevas tecnologías y de la economía del saber corren el riesgo de tener un futuro muy difícil”. Incluso, y es importante recalcarlo, la propia Secretaria de Estado de Educción, Alejandrina Germán, manifestó recientemente: “Aunque República Dominicana cuenta con la más alta cobertura a nivel de educación básica en América Latina, la calidad de la enseñanza es muy baja, por lo que la prioridad es elevar la calidad de la escuela al tiempo que se logran mayores niveles de equidad. Para alcanzar este objetivo es imprescindible la integración de toda la sociedad, no solo las autoridades y los maestros”. Si las condiciones actuales de nuestro sistema educativo se perpetúan, la República Dominicana podría tomarse 174 años para alcanzar el nivel educativo de los países desarrollados en base a años promedio de escolaridad de la población adulta, según un estudio del Banco Mundial sobre los desafíos de los países del Caribe para mejorar su competitividad ante la apertura comercial. Creemos que una de las grandes debilidades de nuestro sistema educativo radica en la centralización de la gestión, en la creencia generalizada de que el Estado es el único responsable de la educación del pueblo y que desde la sede de la Secretaría de Estado de Educción se puede asegurar un proceso educativo satisfactorio. Si la sociedad no tiene participación real y si los gobiernos municipales continúan indiferentes a ese proceso, nunca habrá garantía de que el mismo responda cabalmente a las demandas y necesidades de la población, ni se realice en armonía con los estándares de calidad y de eticidad requeridos. Por otra parte, nosotros sostenemos que la República Dominicana no podrá desarrollarse, ni mejorar la calidad de vida de su población de manera equitativa sin buenos servicios de salud y seguro familiar, con 2,400 horas de apagones al año, en tanto que en los demás países el promedio anual de interrupción de la energía eléctrica es de cuatro horas, según opinión de expertos en la materia, recogidas recientemente por un Diario Nacional; mientras 1,800,000 habitantes pertenecientes a unos 465,000 hogares carecen de agua potable y el déficit de vivienda asciende a 700,000 unidades; donde la mayoría de la población vive por debajo del nivel de pobreza y gran parte de éstos en la indigencia; donde la corrupción permea todos los sectores públicos y privados; donde la evasión fiscal obliga a más y más carga impositiva que termina recayendo en la clase media y en los sectores más pobres; en donde la justicia actúa con vergonzosa lenidad; en donde por razones de clientelismo político se subsidian servicios que deben ser pagados por los consumidores, como el gas licuado de petróleo y la energía eléctrica, en fin donde la mayoría de la población es presa de todas las carencias. Todas las situaciones que hemos descrito constituyen retos o desafíos que el Estado, a través del gobierno nacional tiene que encarar y solucionar aunque para ello deba tomar medidas heroicas, como serían congelar la deuda externa, (algunos países lo han hecho), eliminar la política de préstamo para todo, establecer una rígida disciplina financiera del Estado; suprimir los subsidios indiscriminados, combatir con seriedad la corrupción a todos los niveles y garantizar la seguridad ciudadana al costo que sea, pues este flagelo está gravitando de manera crucial en todas las actividades de la familia dominicana y en el desarrollo económico de la Nación. Pero la sociedad está en el deber
de acompañar al gobierno en el enfrentamiento de esos desafíos
y en la búsqueda de las soluciones pertinentes y ustedes, señores
graduandos como miembros de la sociedad son abanderados de esos retos
y de las soluciones necesarias, de las situaciones que los provocan.
Asúmanlos con decisión y valentía y no olviden
lo que dijera el insigne educador Eugenio María de Hostos, y
que suelo citar en ocasiones: “un título profesional se
obtiene para honrarlo, no para ostentarlo”. |
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